Artesanos tuxtlecos conservan más de 120 años de historia en la confección de globos de papel.

Alejandra Ferman Lucho
FOTOS: Alejandra Ferman Lucho


Con un origen incierto, los sanandresinos adoptaron y luego se apropiaron legítimamente de una creación de globos de papel de china que coloca a los artesanos de este municipio como los mejores a nivel mundial, seguido por los brasileños, quienes con otras técnicas han ayudado a mejorar la estabilidad y durabilidad de estas figuras impulsadas por el fuego.

Algunos historiadores señalan el año de 1892 como el primero en el que se hizo la suelta en San Andrés Tuxtla, al celebrar los 400 años del descubrimiento de América. En esta versión, culpan a inmigrantes chinos de enseñarles tan hermosa actividad en sus ratos libres, ya que ellos fueron trasladados a este municipio por la construcción del Ramal, Ferrocarril Nacional del Tehuantepec.

Esta costumbre fue arraigada por dueños de las grandes haciendas de la región para anunciar que había fiesta, hasta que se volvió una tradición popular. Sin embargo, el mensaje sigue siendo el mismo: los globos en San Andrés, anuncian fiesta.

De generación en generación

Roberto Mozo Ramos, artesano globero, lleva más de 40 años fabricando los también llamados globos de cantoya, arte que heredó de su padre y que aprenden y perfeccionan sus tres hijos.

La fabricación de globos de molde, ilamas y diversas figuras que surgen a través de modelos o leques, se volvió para él su única fuente de empleo luego de que el alambre de una candileja le quitara la vista de su ojo izquierdo. Esta segunda y tercera generación, han participado en todas las sueltas de globo en el barrio de San Francisco.

El hijo más pequeño, Alexis Mozo, prepara para esta quinta edición del festival una ilama de 480 picos y a pesar de que el apoyo del gobierno municipal llegó con menos de un mes de anticipación, aseguran que están listos para elevar esta espectacular figura que requiere al menos de 3 meses de dedicación.

Con nostalgia, Roberto Mozo Ramos alude los cambios en confección y técnica que los años han dejado, ya que hasta hace 6 años se ocupaban las grúas con canastillas para alzar las delicadas ilamas y poderlas elevar. Ahora, con diez personas y un soplete pueden levantar hasta una de 480 picos en minutos.

Pese a que oriundos de esta zona criticaran la magnitud de los últimos 4 festivales por el derroche monetario y la inclusión de artesanos de Brasil y Colombia, Don Roberto manifiesta que este trabajo en conjunto benefició a los globeros de esta zona, pues como parte del intercambio surgió la utilización de parafinas, que dejaron de lado el uso antiquísimo de la estopa y aguarrás.

Para esta nueva forma de mecha utilizan toallas de cocina, o servitoallas; las enceran hasta que endurecen, la cual independientemente de mejorar la estabilidad y durabilidad del fuego, fue recomendada por Protección Civil por disminuir el riesgo de incendios, en caso de que esta cayera sobre alguna vivienda u objeto inflamable.

Sobreviven de aplausos

Para un artesano, la mayor satisfacción es que admiren su trabajo, y esa es la realidad para los globeros de San Andrés Tuxtla, quienes en los meses preliminares a septiembre inician con la confección.

Las últimas administraciones, que comprende la de Rafael Fararoni Mortera, Rosendo Pelayo y Octavio Pérez Garay han entregado millares de papel de china para absorber parte del gasto, sin embargo, el material restante corre por cuenta de cada grupo de globeros, quienes no solo descuidan su trabajo principal, sino que tienen que buscar para pagar los costos que se derivan de esta suelta masiva, añadió Roberto Mozo Ramos.

Récord y tradición

En septiembre de 1995, los siete barrios fundadores de San Andrés Tuxtla fueron invitados por el señor Galo Gómez para participar por el Récord Guinness, el cuál ganaron al elevar más de mil 300 globos al mismo tiempo.

“La señal era el repique de las campanas de las iglesias; los siete barrios participamos, fue una suelta masiva y fue algo sorprendente ver el cielo repleto de colores y figuras” recalcó Roberto.

Dos años después, San Andrés Tuxtla abatió un récord más con los globos, sin embargo, por falta de recursos el reconocimiento por la ilama con más picos no se llegó a homologar.

Uno de los motivos principales por lo que continúa la elaboración de globos es por el lazo tan fuerte que se crea entre los grupos, que en la mayoría de los casos, son familia completas.

En la casa de los Mazo: padres, hijos y sobrinos trabajan para llenar el cielo de colores cada septiembre. Incluso, Felipe de Jesús Mozo Santos, sobrino de Roberto, muestra su técnica de perfeccionamiento, que consiste en armar una maqueta de su ilama antes de iniciar su elaboración.

Esta maqueta es elaborada en un promedio de 15 días, y aunque se puede pensar que se duplica el trabajo, para él es una satisfacción mostrar su réplica en miniatura y el resultado, que suele ser un enorme globo de más de 400 picos.

Rodolfo Mozo Candelaria, hijo de Roberto, aprendió desde los 11 años con su padre, a quien acompaña en cada participación en festivales nacionales, por lo que habla de Michoacán, Zozocolco, Hidalgo, Guerrero, ciudad de México, Zempoala y Coatzacoalcos como grandes espacios para mostrar sus increíblesfiguras, sin embargo, ningún evento supera la tradición y el amor con la que en San Andrés se realiza esta elevación.

Intercambio cultural

En los distintos festivales que se realizan a lo ancho de la república mexicana o en otros países, aún nadie supera la impresionante creación de la ilama, del sanandresino Carlos Chávez Mundo.

La ilama, cual obra maestra, era confeccionada como tal. Los talleres de carpintería se convertían en espacios de globeros, donde con regla, compases y un sin número de herramientas iniciaban la labor maratónica de crear una sola ilama.

Festival 2018

Pese a que hasta finales de agosto no se daba a conocer el programa del festival de este año, los amantes de los candiles flotantes tienen altas expectativas de esta edición, la cual debería superar en asistencia y número de globos a las 4 anteriores, donde se invirtió un aproximado de 3 millones de pesos, pero la representación era a nivel internacional.