Fructosa, dumping e ISR ahorcan a cañeros

En un año, México pasó de exportar 3% a 18% de azúcar a mercados extranjeros. Importación de fructosa agrava situación del mercado.

Víctor M. Toriz

La principal actividad agrícola por el volumen de producción es, al mismo tiempo, la más castigada por los gobiernos.

La industria cañera carece de programas de apoyo que incentiven a los productores, un régimen fiscal que castiga la actividad y la competencia desleal en el mercado internacional, aseveró Carlos Blackaller Ayala, presidente de la Unión Nacional de Cañeros de la CNPR.

El líder de los campesinos dijo que es urgente que se tomen acciones desde diversos frentes para potencializar al sector, que sufre de un profundo abandono de al menos 30 años y que aun así es un sector robusto.

Solo para tener una idea de lo que significa el sector basta con observar los indicadores sobre la penetración de la industria cañera en el país.

De acuerdo con la Unión Nacional de Cañeros alrededor de 13 millones de mexicanos se encuentran inmersos directa o indirectamente en actividades relacionadas con la siembra, cultivo y procesamiento de la caña de azúcar.

En todo el país existen 230 municipios que tienen como principal actividad económica el cultivo de ese producto, detalla el mismo organismo.

Por lo que respecta al estado de Veracruz, se calcula que al menos un millón de personas trabajan en la siembra, procesamiento o venta de caña y sus productos derivados.

Blackaller Ayala indicó que la fortaleza del sector cañero no solo se puede ver en el número de personas que se dedican o involucran en esa industria, sino en su producción que sobre pasa ampliamente la demanda interna.

Cifras de la Unión Nacional de Cañeros calcula que de manera anual se producen entre 57 y 60 millones de toneladas de azúcar, de cuya cantidad 35 por ciento se destina a la exportación.

Aún con todo lo anterior, el sector no goza de bonanza económica o alguna retribución que garantice completa estabilidad a los empresarios y trabajadores que se dedican a este segmento de la producción.

Competencia desleal

Actualmente el excedente de azúcar se calcula en 35 por ciento de su producción, lo que obliga a los azucareros a colocar sus productos en el mercado internacional, aunque se trata de un camino que en ocasiones no genera ganancias suficientes para cubrir los costos de producción.

En el mercado mundial los productores se encuentran a la deriva, sin el apoyo de los gobiernos y, por el contrario, con los candados legales legitimados por las autoridades mexicanas, aseveró Blackaller Ayala.

Es el caso del Tratado de Libre Comercio de América del Norte que se firmó en 1994 entre los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá, que dejó en desventaja a los cañeros mexicanos para exportar su producto.

“Somos parte de un tratado comercial que se ha distorsionado, nos viene la fructosa, ha desplazado el 28 por ciento del consumo de edulcorante de nuestro país, nos viene con dumping, nos viene con prácticas de comercio desleal, lo hemos señalado hasta la saciedad.”

Pero que en la renovación de ese mismo acuerdo, denominado ahora como T-MEC, se dejó en una mayor desventaja, que a partir de este mismo año comenzará a generar afectaciones.

Blackaller Ayala indicó que los nuevos lineamientos permiten exportar azúcar pero con restricciones, ya que 70 por ciento de la exportación nacional tiene que irse en azúcar cruda, solo 30 por ciento puede contener un valor agregado, lo que es inviable económicamente.

Pero no solo eso, los cupos hacia los Estados Unidos de exportación quedaron reducidos a la mitad, obligando a colocar el resto del producto en otros países, a precios que sobrepasan lo ‘ridículo’.

“Los precios en la región podrían estar entre los 11mil  y 14 mil pesos por tonelada, lo que mandamos a Estados Unidos, que ya de por sí es bajo, pero en el mercado internacional el precio que se paga es de 5 mil 200 pesos por tonelada, al final no sale para cubrir precios de producción”, declaró.

Aunado a ello, en el último año el porcentaje de azúcar que se envía al mercado internacional ajeno a los Estados Unidos pasó del 3 por ciento al 18 por ciento.

“Con la crecida de la producción, el estancamiento del consumo nacional, mayor entrada de fructuosa y l reducción de exportación al mercado norteamericanos tenemos que exportar el 18 por ciento al mercado mundial, cuando fechas anteriores a la firma del T-MEC exportábamos solo 3 por ciento al mercado internacional.

“El principal cáncer es tener que ir a un mercado mundial, en donde no recuperamos los productores de caña ni siquiera el precio de producción.”

Cambio fiscal

En el mercado nacional, presidente de la Unión Nacional de Cañeros de la CNPR aseveró que la situación también es crítica, motivada principalmente por la excesiva carga tributaria que se imponen a los campesinos.

Detalló que desde la reforma fiscal del año 2014, el sector primario está obligado a pagar ISR bajo un régimen especial, en caso de que emprendan otras actividades alternas a las que ejercen en el sector rural.

“Si transformamos el producto nos cambian de régimen fiscal, revisen la Ley del ISR, es un lastre para el desarrollo del campo mexicano, quienes vivimos en el campo no podemos dedicarnos a dos actividades porque nos frenan”, declaró.

En el caso particular de los productos derivados de la caña, el líder de los productores aseveró que se le castiga doblemente, ya que se aplican impuestos por supuestos daños que causa su consumo a la salud.

La azúcar se ha satanizado tanto que se le culpa de problemas como el sobrepeso y la obesidad, cuando actualmente el mayor edulcorante que se utiliza en la comida chatarra es la alta fructuosa.

Se trata de un producto que desplaza a la azúcar nacional, proveniente de los Estados Unidos y que es el resultado del procesamiento industrial de maíz transgénico; pese a lo anterior, es un producto que no tiene ningún tipo de gravamen.

Urge trabajo conjunto

La única alternativa para el rescate integral del sector cañero, es un trabajo conjunto de los gobiernos, en sus tres órdenes, junto con empresarios de la azúcar y productores de caña, para generar condiciones de cambio que respalden la actividad.

“Creemos que en la legislación que tenemos actualmente debemos trabajar conjuntamente gobiernos, industria y cañeros para fortalecernos, para adecuarnos al contexto que estamos viviendo”, declaró.

En ese sentido, señaló que se necesita un apartado en la Ley que regula la industria cañera, con un cuarto componente en el que se pueda generar nuevos usos para los azucares contenidos en la caña, desde el etanol hasta azucares líquidos que sustituyan la fructuosa.

Al mismo tiempo, se requiera del desarrollo de políticas públicas congruentes que busquen atender al campo y sus actividades que dan la mayor fortaleza, como lo ha demostrado el sector cañero.