Jóvenes cambian la forma de vida de las comunidades

Universitarios del Tec Milenio ganan premio nacional con proyecto de biodigestores.

Olivia Hernández


Alumnos de la Universidad Tec Milenio Veracruz ganaron la Competencia Nacional Enactus, con el proyecto Tanque, un biodigestor que está cambiando la vida de las comunidades en Veracruz.

Tanque, además de ser un proyecto amigable con el medio ambiente ofrece una oportunidad de mejorar la calidad de vida para todos aquellos que no tienen acceso al gas LP y para quienes buscan proteger la siembra pero sus recursos no son suficientes para adquirir fertilizantes.

Aún más, en ocasiones significa la oportunidad de negocio para aquellos que ven en un fertilizante orgánico la oportunidad de generar ingresos.

Jesús Eduardo San Juan Cadena, estudiante del octavo semestre de Ingeniería Industrial de Universidad Tec Milenio campus Veracruz, y líder del proyecto, comenta que Tanque no sólo ganó el Empowered Change Trophy de la Enactus 2018 sino que del 9 al 11 de octubre participará en Enactus World Cup 2018 en Silicon Valley, Estados Unidos.

Tanque fue parte de los 120 proyectos iniciales de la competencia nacional de Enactus 2018, de los cuales fueron electos 24 y únicamente cuatro de ellos se volvieron finalistas. Tanque, de la Universidad Tec Milenio Veracruz se erigió como el mejor.

“Lo trabajamos cerca 120 alumnos de la universidad del equipo Enactus. Es el cuarto año que se presenta este proyecto en la competencia nacional. El proyecto consiste en la construcción de biodigestores de 70 y 10 mil litros. Los llenamos con materia orgánica, es decir: excreto de ganado, plagas como el lirio acuático, animales muertos, basura, los mezclamos con agua y en dos semanas o tres semanas, dependiendo de lo que introduzcamos de desecho, generamos un biogás y un biofertilizante

“El biofertilizante lo denominamos GBiol y estamos comercializando también este producto aquí en el estado de Veracruz, se llama GBiol, es un fertilizante cien por ciento natural que nos ayuda a atacar el impacto ambiental que genera el uso de fertilizantes químicos”, explica el líder del proyecto.

El biogás, explica, es igual al gas LP. Sin embargo este es más benéfico; tiene una llama color azul, una mayor concentración de calor que genera que la cocción de los alimentos sea más rápida.

Además este biogás se puede convertir en energía si es cien por ciento natural.

“El biodigestor tiene diferentes válvulas, una de esas válvulas tiene una salida para una manguera y se conecta igual, como si fuera un tanque de gas normal, a una estufa o a un calentador.

“La versatilidad del proyecto nos permite poderlo implementar en zonas urbanas, zonas rurales, en zonas de cualquier condición geográfica donde el clima sea cálido, donde el clima sea frío, es completamente igual el uso del biodigestor, en todas estas regiones se puede adaptar”, detalla San Juan Cadena.

Actualmente hay 80 emprendedores de las comunidades de Nacaxtle, Pajarillo, Costa de San Juan, Zapote, Las Mojarras; en una cobertura que va desde las Islas de la laguna de Alvarado hasta las faldas de Pico de Orizaba, que se sumaron al proyecto de biodigestores con los alumnos de la Universidad Tec Milenio Veracruz.

Un modelo de negocio

Además de generar beneficios para las comunidades, quienes reciben una capacitación previa a la implementación del biodigestor en su hogar, los productos orgánicos que se obtienen de él pueden ser utilizados como modelo de negocio.

Julio Rafael Almanza Landa, estudiante de octavo semestre de Administración de Empresas de la Universidad Tec Milenio, e integrante del equipo Enactus, comenta que en la localidad de Salinas Roca Partida ya hay emprendimiento.

Se trata de la comercialización del biofertilizante GBiol, un producto orgánico que dada su intensidad se debe rebajar con cierta cantidad de agua para ser empleado, y cuyo rendimiento es mayor y más barato a un fertilizante común.

“En viveros del estado de Veracruz y en la comunidad de Salinas Roca Partida ellos quisieron emprender un local que ya está dado de alta ante Hacienda y ellos ya implementaron una cadena de suministro que potencializa los resultados.

“Ellos implementaron un sistema para que casi sea automático el llenado del GBiol en las botellas, únicamente abren la llave y ellos van llenando las botellas y las van acomodando para poder distribuirlas”, explica.

Actualmente la producción de GBiol de biodigestores domésticos e industriales en conjunto es de 225 cajas de 12 botellas cada una al mes.

A pesar de que el proyecto tiene potencial de expansión a nivel mundial tanto en proyección como comercialmente, los jóvenes tienen el ímpetu de poder generar cambios en la vida de las comunidades con las que trabajan, además de buscar disminuir el impacto ambiental.