Myma: Productos para cargar y abrazar bebés

Las ganas de pasar más tiempo con su hija y promover la crianza en brazos llevaron a María del Carmen Téllez a crear su propia empresa.

Yaremi Escobar Meza


María del Carmen Téllez Olivares emprendió la aventura que crear su propia empresa hace 4 años, cuando la maternidad le instó a administrar sus tiempos para permanecer de tiempo completo al lado de su pequeña hija de 6 meses y renunciar a su empleo como periodista de un medio nacional.

“La idea surge porque yo ya cargaba a mi hija en un fular para tener las manos libres. Conocí el fular elástico el cual me pareció muy largo y caluroso. Además, sin asesoría no lo pude utilizar, entonces comencé a coser mis propios fulares rígidos, a probar telas y me enamoré del algodón teñido mexicano por su frescura”, platica.

Las ganas de pasar más tiempo con su hija la llevaron a comenzar a distribuir estos tramos de tela que sirven para cargar bebés al frente, cerca del corazón; a la espalda o a la cadera. Así nació la marca Myma.

“Antes yo sólo podía ver a mi hija unas horas al día. No sólo eran sus necesidades también eran las obligaciones que el mundo me estaba imponiendo por ser mamá y periodista de tiempo completo, porque el dinero no alcanzaba y me di cuenta que lo que en realidad no me alcanzaba era el tiempo. Aunque los primeros meses sacrifiqué el ingreso, me di cuenta que era muy bueno estar con mi hija”.

Capacitación

Pero María del Carmen no es una improvisada en el tema, pues ha tomado infinidad de cursos, así como una certificación como asesora en la institución alemana Die Trageschule, la primera escuela del mundo en estudiar los beneficios del porteo al lado de doctores, antropólogos y filósofos. En ese entonces, Myma ya tenía dos años de haber surgido, por lo que la certificación le dio un plus a sus productos y, además, la llevó a hacer mejoras a los mismos.

Ya no sólo hacía fulares rígidos, comenzó a elaborar mei tais, bandoleras, y, recientemente, mochilas y onbuhimos. También a brindar asesorías.

María del Carmen afirma que certificarse y estar con otras madres apasionadas en el tema del porteo la impulsó a creer más en su producto, en la necesidad de investigar más y comprometerse a hacer cargadores con altos estándares de seguridad.

“No te puedo decir que ha sido sencillo, porque aun sigo vigilando cada uno de los productos y su proceso, pero estoy convencida de que emprender este negocio cambió mi vida porque ahora puedo estar junto a mi hija. Ahora todo mi ingreso viene de la venta de estos productos y al mismo tiempo es satisfactorio apoyar a otras mamás que sienten la misma pasión por la crianza en brazos”.

Afirma: “Hoy en día cuento con un equipo de 12 vendedoras en 12 estados de la república, muchas de ellas lo combinan con su profesión o son amas de casa que pasan más tiempo con sus hijos”.

Producto mexicano

En su taller, María del Carmen sigue teniendo participación activa en la elaboración de cargadores, pero hoy en día cuenta con una persona de planta que la ayuda a cortar piezas y hacer los envíos nacionales y hasta internacionales que genera Myma.

“Esta es la ventaja de este negocio, prácticamente lo puedes empezar con nada, lo que te mueve es la pasión por lo que haces y el compartir los beneficios del porteo con más padres”.

Platica: “Yo soy una aficionada a usar una máquina de coser, pero también me rodeo a gente que sabe y que ha podido apreciar mis costuras al principio y darme consejos para mejorar, como mi hermana, que fue muy puntual y me dijo luciría mejor con este acabado o por qué no haces esto mejor así”.

Además Myma da trabajo indirecto a artesanos mexicanos, pues en el caso de lo rebozos tradicionales, estos son elaborados por una familia de Tlaxcala que elabora estos textiles en un telar de pedal con hilo de algodón.

Para este 2017 María del Carmen se ha propuesto soltar un mayor crecimiento de su pequeña empresa, así como culminar algunos proyectos de investigación que tiene respecto al porteo en México. “Buscamos empoderar a las familias, que reconozcan su propia capacidad de cuidar niños y darles más herramientas psicológicas y pedagógicas para que puedan amarrar un fular, un rebozo o un mei tai”.