Una buena dirección define el rumbo de su negocio

A todo empresario le interesa la prosperidad de su negocio, por eso suele destinar todo su tiempo a la atención de los mil y un detalles que exigen su intervención. Sabe que debe estar ahí para tomar decisiones oportunas.

Miranda García


En muchos negocios es el único que conoce todas las dificultades y problemas de la empresa. En estos casos el empresario planifica, organiza, integra, motiva y evalúa sin ayuda alguna.

Y es que considera que su empresa, por sus dimensiones, no requiere de actividades administrativas especializadas. Sin embargo la misma prosperidad del negocio lo hace consciente de las necesidades de asesoría y apoyo en producción, contabilidad, administración, ventas, controles, entre otras cosas.

La modernización de la pequeña empresa demanda que el empresario tome decisiones sobre qué sustituir, qué transformar y qué desarrollar a fin de lograr eficacia y eficiencia.

Un cambio importante consiste en la sustitución de la administración informal por otra que siga los principios fundamenta les de la administración de empresas.

Es evidente que el empresario debe tener estilos de dirección de personal diferente para la clase de trabajador que tenga. No debe tratar igual a un trabajador responsable que a uno negligente.

El empresario debe tener presente que el estilo de dirección debe adaptarse a la clase de trabajador con que cuente. El tipo de autoridad que se tenga cuando se dirige depende de: El concepto de autoridad y la distribución y manejo de la misma, los grados y tipos de comunicación institucional, y la menor o mayor capacidad de absorber errores y fallas.

Principios para una dirección flexible y productiva
  • Comunique a sus subordinados los propósitos que debe lograr la empresa.
  • Vincule cada actividad de sus subordinados con los propósitos de la empresa.
  • Cree un clima relajado que ayude al personal a expresarse con toda libertad.
  • No subraye las fallas e imperfecciones del personal.
  • Aprecie los esfuerzos y estimule las potencialidades del personal.
  • Adopte un estilo objetivo para la solución de problemas, basado en hechos y no en autoridades ni en poderes preestablecidos. Esto da seguridad y deseo de comprometerse y colaborar.
  • Sea estricto en cuanto a los principios pero flexible en los procedimientos. Esto no es otra cosa que mantener un adecuado equilibrio entre la estructura y la libertad.
  • Cree y mantenga un buen nivel de comunicación en la empresa. Mantenga control sobre la información que circula en la organización formal y la informal.
  • Comprometa a todos los miembros de su organización en el progreso y desarrollo del grupo e individual.
  • Recuerde que el principal recurso de la empresa son las personas y que debe tratárselas como tales.

Una característica muy importante de la pequeña empresa es su adaptabilidad a los cambios del mundo moderno. Para la adaptación al cambio se requiere de una dirección flexible y productiva.

Se entiende por flexible la capacidad de adaptarse a la situación. Y por productiva a la capacidad de-producir en toda circunstancia.

En otras palabras, en ocasiones habrá que ser exigente, e incluso intransigente, en tanto que en otras ocasiones habrá que conceder y adaptarse a las circunstancias.

Tipos de dirección que afectan a tu empresa

Dirección orientada a la producción

  • Propicia la generación de una organización informal que tiende a luchar contra la autoridad.
  • Genera dependencia y sumisión.
  • Genera inconformidades del personal.
  • Limita la creatividad.
  • Exige autoritarismo.
  • Genera represiones (Obedecer y callar).
  • Es más rígida.
  • Obliga al establecimiento de controles externos.
  • Centra el interés de todos en la realización de tareas.

Dirección centrada en el bienestar de los trabajadores

  • Puede incrementar innecesariamente los costos de los productos.
  • Genera dependencia excesiva.
  • Procura autoridades complacientes.
  • Genera celos entre compañeros por el disfrute de privilegios.
  • Olvido de los propósitos de la empresa.
  • Hay que rectificar a tiempo o la empresa puede destruirse a sí misma.
  • Es excesivamente flexible.
  • Elimina por completo los controles.
  • Centra el interés de todos en el bienestar de los compañeros sin considerar la supervivencia de la empresa.
    FUENTE: Nacional Financiera